El año pasado en Marienbad (1961)

Obra Maestra


Esa sensación para el monstruo sólo podía ser de placer. Pasear lánguidamente por aquellos pasillos, por aquellos jardines, enganchaba de tal modo que se hacía imposible salir de aquella mansión. ¿Acaso puede uno burlar a sus propios recuerdos?

Aquella mansión, que seguramente no lo era, estaba poblada por extraños personajes, que vagaban por ella o permanecían estáticos, incapaces algunos de recordar sus propias experiencias, capaces otros de recordar con todo lujo de detalles vivencias que no son suyas. En algún recodo del jardín o en el estanque; ayer, hoy o el año pasado.



La irrealidad inunda mis sentidos: reflejos continuos en enormes espejos de cuerpos retorcidos en posturas imposibles, salones poblados por gentes vacías, jardines abstractos y sombras alargadas.

Resulta muy difícil burlar al hombre alto y delgado. Es imposible ganarle en su terreno, su autoridad es aplastante. Él lo sabe todo y decide destinos. Cuando ellos abandonan el hotel, tocándose sólo en recuerdos, no nos engañemos; no hay burla, hay misericordia.


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~ por Conde Orlok en 4 julio 2008.

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